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UN TRATAMIENTO DE MARTIN ROMANELLA

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Lo bueno
sale bien

un tratamiento de
MARTÍN ROMANELLA

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Roast beef a baja temperatura para 15,
es probable que salga mal.

Intro

Un buen bacalao al horno con papas, una merluza con salsa verde, unas anguriñas con gambones o unas brochetas de langostinos. Todos hemos pasado por Pescanova. En el fondo de nuestra conciencia, sabemos de los valores nutricionales de sus productos. Es una marca que nos acompaña desde hace 60 años. Desde Vigo, con amor.

Esta es una campaña de Navidad. Pero, a diferencia de otras oportunidades en las que la marca recurría a narrativas clásicas de esa época del año, apelando a sentimientos concretos como la emotividad y la unión, en este caso vamos a ser mucho más directos: comercializamos productos del mar y vamos a mostrar lo fácil que es preparar elaboraciones, especialmente en una temporada del año en la que familiares y amigos nos sorprenden, y se organizan más de una comida y cena.

Lo que vamos a exponer es el leitmotiv de la marca. Vendemos, como en 1960, productos del Atlántico o del Cantábrico para la elaboración de grandes platos de manera resolutiva, que en esta época del año, con tantos agasajos a amistades y familias, nos vienen como anillo al dedo. Ya no hablamos de clásicos navideños, nos centramos más en la esencia, en el producto, y en los manjares expuestos delante de la cámara. Con simpleza, recordamos a nuestra audiencia lo que es Pescanova, lo que ofrece y lo fácil que es sorprender con un plato bien presentado.

Es una campaña que visualmente se basa en una estructura por contrastes: lo que sale bien versus lo que, a pesar del esfuerzo, no ha salido tan bien; blanco y negro; lo que ha funcionado y lo que no; lo fácil y lo complejo, como cuando nos creemos finalistas de MasterChef.

Tono

Este tipo de humor, para mí, se divide en dos segmentos:

El más evidente tiene que ver con las variantes en las letras del popular jingle. Por un lado, es una letra que está arraigada en la cultura popular. Todo el mundo la conoce. Y, como todo el mundo la conoce, podrá detectar las ocurrencias en las variantes líricas que surgen en la segunda parte. En esas variantes, en ese juego de palabras que reemplaza la letra original, se fundamenta el humor. Lo digo cantando, pero ahí está el chiste.

Es crucial evitar distracciones durante la ejecución. La simplicidad que requieren estas piezas tiene mucho que ver con esto: que la audiencia preste atención a lo que se canta y que la imagen acompañe, pero no distraiga.

Por otro lado, el segundo segmento donde reside el humor está en la actuación, particularmente en la actuación de la segunda elaboración, la que no sale tan bien. Ahí es donde tengo que focalizarme para encontrar actores capaces de manejar un gesto sutil, refinado, evitando cualquier atisbo de sobreactuación, estereotipo o cliché.

Ese personaje simplemente no ha conseguido el resultado esperado. Se ha embarcado en una receta que lo superaba y el resultado no es bueno. A todos nos ha podido suceder. Se vino arriba, se puso a seguir una receta en vivo de Martín Berasategui, algunos ingredientes no los tenía, y durante la cocción tuvo una reunión por Zoom que lo distrajo 15 minutos. Y pasó. Las apariencias (de ese plato) no engañan.

Les dejo una referencia de lo que NO sería adecuado. Esta de Apple “Cook”, por ejemplo, es, creo yo, demasiado.

Pero el personaje no debe poner cara de circunstancia. Simplemente debe mostrar un gesto que nos provoque humor. Nos hace gracia. Lo que tengo que encontrar es ese gesto honesto, inesperado, que nos cuente mucho sin necesidad de exagerar el momento. No es una caricatura. Es un gesto con el que nos identificamos. Podemos leer lo que al pobre aspirante a chef le pasa por la cabeza. Su frustración. Su ¿Qué hago ahora?. Una solución que probablemente termine en la App de Uber Eats.